Al otro lado de la línea telefónica, en su domicilio de Bruselas, Toots Thielemans echa mano de la armónica para ilustrar musicalmente los momentos destacados de su agitada biografía: “Tocar la armónica con una mano mientras usas la otra para hablar por teléfono no es fácil, créame. He tenido que desarrollar una técnica propia”