Siendo recluta, en la primavera de 1981, Omar de Felippe quiso alterar jugando al fútbol la monotonía del cuartel del Regimiento de Infantería Mecanizado III, en La Tablada. “Todo tiene que ver con el fútbol”, recuerda; “como estaba en la cantera de Huracán, iba todos los días a pedir permiso para entrenarme