Rodeados por los restos de una batalla campal que se ha prolongado hasta esta madrugada, los diputados griegos han vuelto esta mañana a la plaza Sintagma de Atenas, sede del Parlamento y epicentro de las revueltas desatadas ayer por la aprobación de un duro plan de ajuste, para votar la forma en la que se llevarán a cabo los recortes. Los enfrentamientos entre jóvenes encapuchados y policías en el centro de la capital griega, con lanzamiento de bombas de petróleo, piedras y gases lacrimógenos, han dejado un saldo de más de 700 personas atendidas de crisis respiratorias, contusiones y heridas, y 43 detenidos, además de aniquilar el mobiliario urbano, dejar algunos edificios incendiados y obligar incluso al desalojo de un hotel de lujo.